22 mayo, 2015

Jornada sobre las negociaciones internacionales de cambio climático y las oportunidades para la economía española


El pasado lunes la universidad Comillas acogió la jornada "Negociaciones internacionales de cambio climático: oportunidades para la economía española”. El evento, organizado conjuntamente por la Asociación Española para la Economía Energética (AEEE), el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y Economics for energy en colaboración con ENERCLUB, tuvo como eje central el proceso negociador de cara a la Conferencia de las Partes de París (COP21) y las oportunidades para España. Entre los participantes acudieron personalidades tan relevantes como la expresidente de México, Felipe Calderón, la ministra Isabel García Tejerina o Jos Delbeke. A continuación ofrecemos un resumen del transcurso de la jornada.
Ya en el acto de apertura, tanto Julio Luis Martínez, Rector de UP Comillas, como Gonzalo Sáenz de Miera, presidente de la AEEE, recalcaron la importancia de combatir el cambio climático, haciendo hincapié en que nuestra actuación condicionará a generaciones futuras. La ministra García Tejerina recordó algunas de las conclusiones del 5º informe de evaluación del IPCC para enfatizar el reto global al que está sometido la humanidad. Es necesario actuar con firmeza. En palabras de la ministra; “las medidas de mitigación no son incompatibles con las políticas de crecimiento económico”. 
A continuación Felipe Calderón, en calidad de Director de la Comisión Global sobre la Economía y el Clima (CGEC), impartió la conferencia magistral sobre el cambio climático y la prosperidad económica. El expresidente mexicano comenzó su intervención subrayando el aumento de la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos y sus catástrofes asociadas. Por ejemplo las grandes sequías sufridas en el noreste de China o los inviernos extremos de EEUU. Además subrayó que la velocidad a la que está aumentando la temperatura se está incrementando y recordó que 2014 fue el año registrado más caluroso. Ante esta situación lanzó la siguiente pregunta: ¿entonces por qué no actuamos? Según el ponente, debido a la percepción de que actuar conlleva unos costes que no se pueden asumir. 
Desde la CGEC estudian si es posible combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, conseguir crecimiento económico. Las conclusiones expuestas indican que sí es posible, además de manera más rentable. Para analizarlo se buscaron sectores tractores de la economía que al mismo tiempo fueran motores para el cambio. 
Uno de ellos es la energía. Aquí el ponente destacó la fuerte evolución de las renovables, principalmente la solar y eólica. Las cuales se están convirtiendo en opciones económicamente más competitivas que los combustibles fósiles, incluso sin subsidios. 
Para ilustrar la viabilidad económica de muchas de las medidas y tecnologías eficiencia energética, como el aislamiento de edificios o el cambio de electrodomésticos por otros más eficientes, mostró una curva MACC (Marginal Abatement Cost Curve) donde la mitad de las opciones de reducción de emisiones tiene un retorno de inversión menor a cinco años. Al igual que la Comisión Europea, Calderón presentó a la eficiencia energética como la “fuente de energía” más barata y con mayor potencial de ahorro.
Otro de los vectores de cambio considerado es el uso de la tierra. El expresidente de México presentó varios ejemplos de éxito en la reforestación, como el caso de Costa Rica o en Corea del Sur,
Las ciudades son otro de los potenciales motores de cambio. Mediante la comparación de Atlanta con Barcelona, dos ciudades con similar número de población, puso en contraposición diferentes conceptos de planificación. La primera produce unas emisiones en transporte 10 veces superiores a la segunda debido a su dispersión, ya que Barcelona es más compacta. El expresidente mexicano ilustró con datos el impacto de la contaminación ambiental. Cuatro millones de muertes prematuras en el mundo, la mitad en China. Si se confirman las proyecciones, en los próximos 15 años el crecimiento de la población en las ciudades equivaldrá a crear ciudades del tamaño de Berlín cada mes hasta 2030. El mensaje es claro; son necesarias ciudades bien planeadas y compactas para reducir la contaminación, mejorar la eficiencia en el transporte y reducir costes. El ahorro estimado por la Comisión es de tres mil millones de dólares hasta 2030.
Para convertir a los sectores anteriormente mencionados en motores del cambio hacia una economía verde, la Comisión considera tres factores fundamentales; eficiencia en el uso de recursos, inversión e innovación. 
La eficiencia en el uso de recursos debe pasar por no subsidiar recursos naturales como el agua, ya que esto provoca el malgastar estos recursos. En este sentido, también se aboga por eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, muy superiores a los destinados a fomentar las energías renovables. 
La inversión en infraestructuras bajas en carbono, según los cálculos presentados, tiene un coste menor que las consideradas para el escenario Business As Usual. Esto es así al considerar los costes operativos de las energías renovables, los cuales tienden a cero.
En cuanto a la innovación, el ponente mostró la evolución acelerada desde finales del pasado siglo de las tecnologías contra el cambio climático, como el vehículo eléctrico o las energías renovables.
Por último Calderón presentó el Plan de Acción Global de la Comisión con diez recomendaciones a tener en cuenta:
  1. Incorporar el cambio climático a las decisiones estratégicas. El modelo actual a su juicio está agotándose. La economía verde llega para quedarse.
  2. Asegurar un acuerdo internacional sólido. Los inversores y empresas invierten en economía gris porque “es lo que hay”. Pero también se está inviertiendo en economía verde por si acaso. Estas apuestas simultáneas crean una gran ineficiencia.
  3. Terminar con los subsidios perversos. Estos es, acabar con los subsidios a los combustibles fósiles. Porque además de fomentarlos, habitualmente no son aprovechados por las clases más desfavorecidas.
  4. Señales de precio de carbono firmes.
  5. Incrementar la innovación en tecnologías bajas en carbono
  6. Reducir los costes de financiación para inversiones en tecnología baja en carbono
  7. Tender hacia ciudades compactas y mejor conectadas.
  8. Detener la deforestación.
  9. Regenerar la tierra.
  10. Alejarse de la generación basada en combustible fósiles.
A continuación tuvo lugar una mesa de debate centrada en las implicaciones de las negociaciones climáticas en la economía española. Estuvo compuesta por Fernando Becker (Iberdrola), Rafael Mateo (Acciona Energía), José Manuel Machado (Ford) y Mari Luz Castilla (PWC). Todos se mostraron partidarios de un gran acuerdo en la COP21 y coincidieron en que es una oportunidad para Europa y la empresa española. Entre las ideas repetidas en la mesa de debate se puede destacar que la UE por sí sola, aunque quiere liderar la política climática global, no tiene peso para combatir el cambio climático (representa solo el 10%). Por lo tanto necesita que se impliquen los países más intensivos en emisiones. También se demandó por parte de los participantes de la mesa un marco regulatorio estable, armonizado y simplificado para llevar a cabo las inversiones.
La última sesión antes del cierre de la jornada corrió a cargo de Jos Delbeke, Director General de Acción por el Clima, que versó sobre el estado de las negociaciones y los posibles resultados. Delbeke comenzó repasando la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el mundo, centrándose en China y EEUU para ejemplificar las posturas de dos de los grandes emisiones ante la cita de París. El primero considera la emisiones per cápita, mientras que EEUU prefiere considerar las emisiones totales.
A continuación ofreció la visión de la UE de cara al acuerdo de la COP21. La cual se resume en los siguientes puntos:
  • Compromiso amplio del G20 y otros países con rentas medias y altas.
  • Normas comunes y robustas de transparencia e inventario de emisiones.
  • Acuerdo vinculante de todas las partes para el nuevo protocolo.
  • Revisiones periódicas cada 5 años, empezando en 2020.
Delbeke pasó a explicar varios de los temas candentes de la política energética europea, de los cuales ya nos habíamos hemos hecho eco en este blog; el paquete de clima 2030 (ver aquí y aquí), la unión energética europea (ver aquí) y la reforma del mercado europeo de emisiones de GEI (ver aquí).
La jornada confirmó una consensuada esperanza por parte de ámbitos como el de la empresa o la administración en que se alcance un buen acuerdo en la COP21 de París a finales de año. También se constató que la economía verde y la lucha contra el cambio climático pueden ser rentables.

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