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09 diciembre, 2014

Nuevas evidencias sobre el papel que juega el comportamiento en el consumo energético de los hogares

Cuando se habla de aumentar el nivel de eficiencia energética en el sector residencial hay dos factores a tener en cuenta: por un lado la inversión en medidas de eficiencia energética y por el otro la adopción de hábitos o comportamientos eficientes energéticamente. Hasta el momento el foco de atención estaba generalmente puesto en el primero. Las políticas públicas convencionales se basan principalmente en el establecimiento de estándares o códigos de construcción que marquen unos niveles mínimos, y también en el uso de instrumentos económicos como impuestos o subvenciones para incentivar la inversión en eficiencia energética. Sin embargo, dada la aparente falta de respuesta por parte de los ciudadanos (que como ya hemos explicado aquí y aquí, podría deberse a la existencia de una serie de barreras de mercado como falta de información, fallos de comportamiento, etc.) en los últimos años la atención se está centrando en entender el comportamiento de los hogares en relación a la adopción de medidas de eficiencia energética y cuáles son los factores que afectan dichas decisiones. Este es el objetivo de un experimento llevado a cabo por un grupo de investigadores del Cener for Energy and Environmental Economics, UCE3, de la Universidad de California.

25 octubre, 2013

¿De qué sirven las etiquetas de eficiencia energética si no se conocen?

A pesar de que las etiquetas de eficiencia energética para edificios de nueva construcción son obligatorias desde la aprobación en 2007 del RD 47/2007, prácticamente nadie que no trabajase en este campo ha tenido conocimiento de la existencia de este distintivo hasta la reciente aprobación del RD 235/2013, por el que se extiende la normativa a todos los edificios. Solo entonces las etiquetas de eficiencia energética han tenido una mayor difusión en los medios. Sin embargo cabe preguntarse si es suficiente esa difusión, ya que, hasta el momento, la gran mayoría de anuncios siguen sin incluir la etiqueta. Si los consumidores no conocen las etiquetas de eficiencia energética, de nada sirve este instrumento de política pública, y corremos el riesgo de estar gastando tiempo y recursos en implantar las normativas europeas de promoción de la eficiencia energética solo porque estamos obligados a ello, pero sin que estas tengan ninguna utilidad.